Muchas personas conocen mi rostro. Lo vieron miles de veces en la televisión, en las redes sociales, hasta en carteles en la calle. Todos creen conocer a Emilio Sevonna, más que yo mismo. Mi familia ha dado notas a varios programas de la farándula nacional para mostrar fotos de cuando era pequeño, de mis trofeos escolares y mi vida más íntima, con la esperanza de que todo ese odio se disipe. No fue suficiente.
Todavía no sé por qué lo hice. No, no hablo de mentirle a todo el mundo, tanto a mis compañeros como a mis televidentes. Me refiero a concursar para entrar a La Casa, ese lugar donde todo el mundo quiere estar. Al principio creí que serían vacaciones gratis, en un ambiente donde mis obligaciones no me afectaran. Estaba ahí adentro, ¿quién me iba a decir algo? Luego descubrí que no era más que una justificación para conseguir lo que muchos jóvenes como vos y como yo quieren: un puente a la fama, a los reflectores, a los medios de entretenimiento.
Supe que todo esto no era un juego desde la primera noche. Para el casting (que fue largo y tedioso, entre exámenes médicos y psicológicos) me pidieron detalles escabrosos de mi vida. Según las palabras de uno de los reclutadores, "algo con qué venderte, cosas que te ayuden a competir". Lo hice. Conté logros que he tenido y cosas de las que me arrepiento. Creí que eso sería todo. Pero no.
Los productores filtraron un video en las redes sociales de mi época en el liceo. Todos recordarán el video donde estoy borracho, abrazado a un cerdo enlodado mientras le daba cerveza. El chiste duró poco, no causó impacto alguno, pero me mostró que yo no controlaba el material que se exponía sobre mi vida: ellos habían hecho los deberes. Y el juego recién comenzaba.
No quiero gastar todas mis balas en este primer post, pero necesito sacarme este tema de encima lo antes posible. Pero primero, quiero comenzar con dos palabras: LO SIENTO. Siento haberles mentido a todos, a los que me adoraban y a los que me odiaban. Ofendí a muchas personas luego que se descubrió la verdad. Me sentí mal por la comunidad LGBT, que había tomado mi caso como bandera para que miles de personas confesaran su homosexualidad.
En ese momento, estaba entre la espada y la pared. Mariel estaba ganando mucha popularidad, y mi duelo con ella estaba perdido. Yo estaba enceguecido por los reflectores, quería ganar a toda costa. Algunos participantes tenían historias que los colocaban en distintos roles, y yo era de los pocos que contaban los segundos en La Casa. Por eso se me ocurrió decir que era gay, que lo oculté años por miedo, y que ya no quería fingir más.
La postura de todos cambió luego de esa declaración. Me sentí con un rol, el del esclavo que rompe sus cadenas. Comenzaron a surgir fotos eróticas con mujeres en las redes sociales, pero siempre las consideré como poses para ocultar mi homosexualidad. Todo era hermoso, hasta que se volvió real. Los diversos colectivos LGBT comenzaron a tomarme como ejemplo, para ayudar a miles y miles de homosexuales a salir del armario. Poco a poco, me di cuenta que yo me estaba metiendo en uno.
Cuando terminara el juego, debería fingir para mantener la fama. No solo no podría estar con mujeres, sino también debería salir con hombres, además de dar entrevistas incisivas. Mi mentira se estaba yendo de las manos. Y como pasa en estos casos, solo pueden empeorar.
Decidí ir al confesionario y tapar una mentira con otra: decir que ya no era gay, que por años me gustaron los hombres, pero que el contacto con mis compañeras de Casa (con quienes me bañaba desnudo, compartíamos secretos y nos cambiábamos de ropa) me había vuelto hetero. Fue peor, porque todo el mundo se dio cuenta del engaño, salvo los grupos religiosos, que me usaron como ejemplo para sus campañas de "reeducación" de homosexuales.
Este es solo el primer post, pero planeo hacer muchos más. Quiero contar, desde mi perspectiva, todo lo que sucedió. Así que aclaro, NO, no soy gay, ni nunca fui gay. No me volví heterosexual, ya lo era. La homosexualidad no es una enfermedad. Mentí para quedar unas semanas más en La Casa, y tal vez ganar el certamen. No tengo nada en contra de la comunidad LGBT, y lamento haber causado tanto daño. Nunca creí el alcance que tendrían mis actos fuera del certamen.
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